Fino y fínisimo Antique

Siento una gran debilidad por los vinos generosos secos. Siempre que puedo, estudio y practico con mucho gusto. Aprovecho para recomendaros la lectura de esta “Guía rápida para principiantes”, escrita por Verónica Martorell en Enoarquía, donde se explica muy bien el tema de estas joyas de vinos andaluces. Declaro con vehemencia que cada tipo, ya sea manzanilla, fino, amontillado, oloroso o palo cortado, tiene su momento y, por su gran versatilidad, se puede jugar a acompañar una comida entera con ellos, distintos géneros musicales, conversaciones ligeras o atrevidas, además… ¡qué ricos! Y, por lo que veo en distintas publicaciones e índices de consumo, están marcando tendencia. Espero que la moda venga a quedarse.

Desde 1972 las Bodegas Rey Fernando de Castilla, localizadas en el casco histórico de Jerez, hacen nuestras delicias en forma de vinos y brandies. Antique o “unique”, como en ocasiones llamo en un lapsus a la gama selecta de jereces de esta bodega, ofrece una serie de vinos viejos excelentes. El Fino Antique se cría bajo velo de flor mucho más tiempo de lo acostumbrado: nueve añazos que le otorgan complejidad y elegancia sin una merma de frescura. Asimismo, se caracteriza por embotellarse sin tratamientos de clarificación para no perder su esencia. Buscad cualquier excusa para probar este fino finísimo.

Fino Antique

fino antique

Tipo: fino, generoso seco.

Bodega: Rey Fernando de Castilla

Añada: mezcla de añadas en el sistema de criaderas y soleras

Alc: 17%

Origen: Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda

Variedades: palomino fino 100%

Precio: 20€ aprox.

Relación c/p: buena

Apuntes de cata

El color dorado delata la edad de este vino. Lo encuentro intenso en aromas: aceituna, hierbas, avellana y almendra, miga de pan, madera y algo de especias tipo curry. Complejo también en boca: envolvente, con el alcohol muy bien integrado, salino, delicado, fantástico. Casi mejor que venga en botellas de 0,5l porque a una le cuesta mucho parar de beberlo.

Maridaje

Gastronómico: aceitunas, frutos secos, jamón ibérico, ensaladas (sobre todo cuando llevan base de tomate), pescados al horno. Como acompañamiento musical sugiero “El invierno” de Vivaldi, pues mi experiencia es que, de las Cuatro estaciones, se trata del concierto con el que más he gozado de la copa, la noche y la introspección. Armoniza también con el Canon en Re mayor de Johann Pachelbel. Aunque, si la ocasión se presta o tienes el cuerpo flamenco, se puede beber muy bien al ritmo de unas alegrías de Cádiz. Es lo que tienen los buenos vinos: muchas caras.

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