Un rosado de altura

Este verano parece que los rosados están más de moda que nunca, aunque en un país como el nuestro en el que cuesta encontrarlos buenos y llevamos el glamour en la suela del zapato, este boom rosé me sorprende. No obstante, si se buscan, se encuentran, pero no será en el anaquel de un supermercado, ni a 3 euros la botella. Y hay algunos realmente de altura, como los de la bodega Barranco Oscuro. Cuando digo “de altura” no me refiero sólo a que sean auténticos vinazos, sino a que el viñedo, situado en la sierra de Contraviesa-Alpujarra (Granada), es el de mayor altitud de la península. De vértigo también su forma de entender la vinificación. Apuestan por los vinos naturales, con la mínima intervención, para que expresen el viñedo, la variedad y el paisaje.

Syrnacha 2014

Syrnacha

Syrnacha

Compré este vino por recomendación de Jose, el día que me dirigí a su local, Bendito vinos y vinilos (bendito sitio, por cierto, para los amantes de los vinos honestos) a comprar otro rosado a contracorriente de Barranco Oscuro, que ya conocía y me tiene enamorada: Salmónido. No dejéis de probarlo, yo me llevé los dos.

Normalmente, los rosados se elaboran con uva tinta o mezcla de tinta y blanca. El color se debe a la ausencia de maceración y a la fermentación del mosto sin los hollejos. Tal y como indica el nombre, este rosado mezcla las uvas tintas syrah y garnacha. Sentí otro flechazo con este vino de Barranco Oscuro, de modo que escribí a la bodega para resolver mis dudas sobre algunos aspectos de su elaboración, cosillas que podía imaginar mientras lo bebía, pero que no encontré en su web. Lorenzo me respondió enseguida con toda la información deseada: las uvas se despalillan y se prensan sin ningún tipo de maceración previa. Tiene unos nueve meses de crianza en toneles de 500 litros de roble del Este. La fermentación para de manera espontánea cuando quedan unos 10gr/l de azúcar residual, pasa por un ligero filtrado y no se fuerza la estabilización.

La contracata

Un rosado intenso en aromas, con recuerdos a caramelo de violeta, hierbas aromáticas, fruta roja escarchada… la nariz es golosa, pero elegante. Y en boca viene lo mejor: tiene mucho recorrido, te envuelve, el ligero dulzor pasa casi desapercibido, pues se encuentra muy bien equilibrado con el alcohol y la fantástica acidez del vino. Vamos, un rosado con personalidad, bárbaro y potente. Por su gran estructura puede aguantaros casi cualquier plato, un bacalao, por ejemplo, o un cordero. Pero si queréis, con unas aceitunas y buenos amigos, entra solo. Lo encontráis en torno a los 13 euros, un regalazo.

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